Este proceso se diferencia del coaching
personal en que el encargo es efectuado por la
empresa, definiendo un objetivo de mejora en el desarrollo
de los desempeños de un ejecutivo, y la empresa
es la que corre con los gastos del proceso. En este caso
el proceso puede influir cuestiones personales, familiares,
sociales y profesionales del individuo, que como es evidente
deberá de aceptar el proceso libremente y la empresa
por su parte acepta la total confidencialidad de los temas
tratados con el ejecutivo.
El coaching ejecutivo
es un proceso que las empresas contemplan cada día
con mayor frecuencia pues han constatado que el incremento
en el desempeño de sus actividades de las personas
con elevadas responsabilidades aumenta el rendimiento
en toda la organización.
Las empresas han comprobando que las personas de su organización
que han recibido coaching
han valorado positivamente la experiencia, han
aumentado sus capacidades de desempeño y se ha
aumentado el grado de fidelización a la compañía.
Es recomendable realizar una sesión cada semana
o un mínimo de 2 al mes.
Las sesiones se realizan por teléfono para evitar
interrupciones por motivos de viajes y la dedicación
de tiempo para desplazamientos.
El seguimiento entre sesiones se realiza por correo electrónico
y por teléfono para consultas urgentes.